
Amiga Nancy, es la primera vez que te escribo, y cada segundo que viví contigo en el aula de la academia, mientras estas teclas me empiezan a disolver, se trasfiguran en la pantalla de mi computador, deteniéndome para invocarlos. No sé por qué tenemos que recordar sin lograr sentir lo que sentimos aquellos días, es decir: todo cuanto teníamos, el aliento, cada interrupción en el aula, el perfume, la risa, cada fuga al baño, el dolor, las conversaciones, las miradas que de repente no son las mismas, no son perpetuas en el aire, sino un fotografía fantasmagórica en nuestras cabezas, en nuestro corazón. Tú te alejaste físicamente de tus amigos; no fueron muchos (no sé por qué resbalo en el error de enumerar las cosas, como si la cantidad sirviera de algo para dejar en claro que hemos conocido mucho, sin lograr entender que no se necesita de lo “demasiado” sino que debemos de sacar el jugo a todo lo que conocemos y eso toma tiempo), pero los que tuviste creo que colmaron una parte de tu vida, un tenue composición de futuros abrazos que pronto llegarán, y que yo los espero. Nuestros lugares ya no fueron los mismos; nos cambiaban de aula constantemente, también de polvo, de ventanas y de claxon; todo era diferente. Cada mes se disminuía el aula, dejando triste a algunos corazones. Ahora la voz de los profesores era acústica, importante; aunque la desconcentración se asomaba para no perder la bendita costumbre de saber que aún somos jóvenes. El msn nos une esporádicamente. El tiempo nos separa inexorable, como si nos estuviera enseñando ser pacientes. La fotografía donde tú y yo nos impregnamos, no me ha llegado. Seguro no salí, me borré dentro de tu brazo, dentro de esa nostalgia que ya estabas concibiendo en el pasadizo de la academia, dentro de ese aire malvado que se robó el perfume de aquel presente, de aquellos nos vemos pronto, nos vemos en la universidad, siempre con nos vemos…, sin saber que nadie es dueño de su futuro. Mi primo dice que si tus sueños miden un kilómetro, se hará realidad la mitad de ese kilómetro; si miden medio kilómetro, se cumplirá la mitad de ese medio kilómetro. ¿Cuántos kilómetros tuvieron nuestros sueños en aquella tarde?, ¿cuánto miden ahora? La desgracia de arrepentirnos por no haber sacrificado de lo más querido para llegar a ese lugar soñado, no me afecta; solo se guardan en un cajón muy personal que abro debes en cuando para reírme con media lágrima en el rostro. Nadie es un fracasado. Solo quien dice que ya no puede continuar, es un fracasado; un individuo que ya no merece vivir. Lennon dice que la vida pasa cuando cambias de planes. Y lo mataron. ¿Cuál es mi plan? te deseo lo mejor, deseándote que no es bueno que un barco tenga un solo ancla, sino dos,;y que nosotros, los humanos, los culpables de nuestras circunstancias, debesmo concervar siempre dos esperanzas. Te escribo con una canción de Coldplay, Ámsterdam. Es mi tema favorito: no me canso de ponerla, de repetirla, de vibrar.
DE: Marvin.
Cuidate y espero una respuestas positiva eh!!